Suerte: la de Calala...

Tengo una amiga que me mata de la risa con el dicho "Suerte, la de Calala". Aquellos que conocen a alguien en Chitré o han vivido en Chitré deben saber quien es Calala y seguramente han ido a comer a su casa o se han sentado al lado de ella en misa. El punto es que Calala es una mujer con mucha suerte, y el dicho se aplica, en vez de decir "Dios le da barba al que no tiene quijada".

He estado dándole vueltas al tema de la suerte y cuán importante es el papel que juega en todo lo que hacemos. Voy a compartir contigo una anécdota que redefinió la suerte para mi.

Era la primavera de 1980 una mujer afro-americana se paró frente a un auditorio tan lleno de gente, que muchos tuvieron que recostarse contra las paredes. La mujer se acercó al podio, hizo una pausa y dijo:

"Mi madre era sordomuda. Jamás he conocido a mi padre. Mi primer empleo fue recogiendo algodón en el campo. Sin embargo, hoy me estoy ante ustedes como la Tesorera de los Estados Unidos! Mi nombre es Azie Taylor Morton. Nadie tiene que quedarse como está si no quiere y no se trata de suerte! La próxima vez que quieras decir que algo sucede por suerte, saca un billete de un dólar, mira mi firma y piensa 'Si ella pudo, yo también!'.



Qué historia más impresionante que esa, no se me ocurre. Me llama la atención la forma como Azie Taylor Morton inspiró a todo ese auditorio hace más de 32 años y hoy, sus palabras siguen estando igual de vigentes que en ese momento.

Las historias de personas que pasan momentos verdaderamente difíciles, que luchan en medio de tanta adversidad son lo que me inspira, lo que me mueve. Siempre he pensado que uno pelea mejor cuando está contra la pared.

Más que amiga de Calala, creo que prefería mil veces ser amiga de Azie, una mujer que desmitificó la suerte por completo. El puesto que ocupó no se lo sacó en una caja de Corn Flakes y hay que ver todo el trayecto que tuvo que recorrer de un campo lleno de algodón hasta el Tesoro de los Estados Unidos.

Espero que Azie te inspire. Cada vez que pienses que no puedes lograr algo, o que tu sueño es imposible, acuérdate de ella. La próxima vez que estés tentado a desearle "buena suerte" a alguien, no lo hagas. Dile, "ve y hazlo, persigue ese sueño como si tu vida dependiera de eso!", porque de hecho, es así.

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